martes, 18 de mayo de 2010

Sus manos.

Sus manos son delicadas pero fuertes. Perfectas. Precisas. Se deslizan y se mecen con un ritmo que sólo ellas conocen. Yo me estremezco, no puedo respirar. Me elevo por encima de las cabezas de los demás mortales, sueño.

Sus manos guiándome por paisajes infinitos. Vértigo al compás. Pierdo el sentido.

Ellas siguen, incansables. Siempre saben a dónde tiene que ir. Siempre al momento, ni un segundo antes ni uno después. Modulan la intensidad… y yo ya no sé ni cómo se hacía para pensar.

Sus manos abrazan y acogen, al tiempo mandan. No es autoritario, pero se hace obedecer a base de cariño.

Lo observo.


No hay nadie que toque como él... el contrabajo. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Delicioso. Estupendo. Inteligente, como tú.

bluebones dijo...

Husmeando en los links que llevan a la gente a mi blog vengo a dar aquí... qué tal va todo? escríbete alguna entrada nueva si tal no? x )
Besines.

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